Vampirismo, un culto que sigue vivo

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Bram Stoker fue el creador de Drácula, el enigmático símbolo que actualmente es el centro de una nueva y exuberante forma de vida denominada vampirismo.

“Los vampiros físicos y sanguinarios son individuos incapaces de sostenerse a sí mismos física, mental o espiritualmente. Por eso tienen que tomar sangre y energía vital de otras fuentes, muchas veces humanas”, declaró a Excélsior Merticus, fundador de la Atlanta Vampire Allience, una de las sociedades vampíricas más reconocidas del mundo.

Merticus, quien creó esta comunidad junto con 4 miembros más, y es además el principal autor del centro de investigación Vampirism and Energy Work Research Study, prefiere el anonimato por su seguridad personal.

Los vampiros reales caracterizados por ingerir sangre no son los únicos, también existen los vampiros metafóricos. Hábitos como dormir en cajas o ataúdes, injertarse colmillos y salir únicamente en la noche son los que distinguen a este último tipo.

Su origen data de 1981 en la capital inglesa, con la apertura de ‘‘La Cueva del murciélago’’, un bar londinense ubicado en el barrio de Soho.

La manifestación contra la cultura tradicionalista e intolerante fue lo que llevó a ese grupo de personas a pasar las noches en aquel punto de reunión.

Sin embargo, los primeros indicios del movimiento aparecieron en Francia hace aproximadamente 150 años, y fueron liderados por obreros y estudiantes.

“Se maquillaron la cara de blanco y se vistieron de negro para ejemplificar así que la sociedad y la opresión los tenían muertos”, dijo a este rotativo  Miguel Sánchez Ávila, experto en vampirismo y conferencista internacional.

La personalización, que incluye maquillaje y disfraces medievales victorianos es otra de las  singularidades de los vampiros metafóricos.

En la vestimenta su base es el color negro para los hombres y el tinto, púrpura o rojo oscuro para las mujeres.

Gabardinas, vestidos largos, corsets, y camisas con holanes y capas forman parte del guardarropa pasional del grupo urbano.

“La sofisticación, elegancia, sexualidad intensa, prótesis de colmillos y la lectura de libros de rituales  no corresponde a los vampiros reales”, afirmó Merticus, quien administra Voices of the Vampire Community.

“Nosotros no nos identificamos con personajes de ficción, poderes sobrenaturales o con la inmortalidad. No tenemos ninguna dificultad en distinguir entre la fantasía y la realidad”, añadió respecto a su comunidad de vampiros reales.

En cambio, creen que su situación puede ser genética.

Algunos síntomas físicos que comparten en común como el asma, la fatiga crónica, la fibromialgia y otros trastornos relacionados con el sistema endocrino son los que les han hecho pensar desde los cromosomas.

Alimentación vampírica

Los métodos usados por algunos vampiros para alimentarse u obtener energía son altamente íntimos y personalizados.

“Hay algunos que la obtienen de encuentros sexuales o del intercambio de fluidos”, declaró el integrante de la comunidad vampírica.

En muchas ocasiones, sobre todo entre los vampiros metafóricos, la sangre se  obtiene a través de un fetiche erótico con la pareja. Debido a que ellos no adquieren nutrientes de la misma manera que las personas comunes, tienen que buscar métodos alternos.

“Para mantener nuestro nivel de energía tenemos que alimentarnos de la  energía de la vida o de pequeñas cantidades de sangre de individuos dispuestos”, añadió Meritus.

Además de la sangre humana, en países como Alemania,  el líquido vital también es tomado de animales, pues beberlo de personas se considera un delito tipificado como canibalismo, según Sánchez.

La mayoría de las personas se mantienen saludables con una buena dieta, ejercicio, interacción social y un capuchino ocasional; ellos requieren más que eso.

“Sin alimentarse uno se puede sentir débil, enfermizo, deprimido y experimentar hasta dolor físico”, aseguró Mritus, el vampiro que ha participado activamente en el grupo desde 1997.

La cantidad de sangre que un individuo debe beber para sentirse bien es de una o dos cucharadas por semana.

Para la realización del ritual el consumidor se asegura de que el donante esté libre de enfermedades y parásitos.

Asimismo se usa material esterilizado y nuevo, pues todo se hace mediante extracción médica, ya que las mordidas son una práctica muy insegura.

“Un vampiro se preocupa mucho por la salud de su donador, se requiere evaluación médica”, precisó.

Lamentablemente, con las modas vampíricas más marcadas hoy en día, enfatizadas por películas como Twilight  –Crepúsculo–  y series como The Vampire Diaries –Diarios de un vampiro–, las mordidas se han hecho populares entres los jóvenes.

La mordida, generalmente en el cuello se ve como un símbolo de amor eterno que marcará a la otra persona de por vida; sin embargo lo único que esto trae son enfermedades.

Múltiples infecciones cutáneas pueden ser provocadas por alguna de las más de 500 bacterias que habitan en la boca.

En algunas sectas el chupar sangre se considera uno de los ritos de iniciación para poder ingresar en esos grupos.

“Mucho tiene que ver con pactos de sangre, asistir a cementerios, beber sangre y hasta con la necrofilia”, resaltó Sánchez Ávila.

A una gran mayoría de seguidores se les asocia con el oscurantismo y con prácticas ocultistas relacionadas con la magia negra.

Incluso hay quienes por sus hábitos tan peculiares dudan del sano juicio mental que estos individuos poseen.

“Una persona en pleno uso de razón repudia ese acto, por lo cual entendemos que no sólo tienen desórdenes mentales, sino que han abierto sus puertas a los demonios’’, aseveró Sánchez.

Continúa la invasión

Un creciente interés en los vampiros se ha establecido a partir de las historias literarias y cinéfilas, que aunque nunca se dejaron atrás, en esta época con los libros de la saga de Crepúsculo, lograron subir y mantenerse.

El primer libro que conoció a un vampiro como tal fue Drácula, del autor irlandés Bram Stoker.

Éste se basó en el personaje histórico Vlad Draculea, también conocido como El Empalador por insertar a sus víctimas un gran palo que las atravesaba verticalmente, para hacer su creación.

El Drácula de Stoker era muy diferente a los vampiros que conocemos hoy en pantalla, donde ya carecen de monstruosidad.

“Ahora el vampiro brilla con luz del sol con su piel como diamantes, y es el sueño de una adolescente. Las tramas son atractivas en romance”, dijo Sánchez.

True Blood, The Vampire Diaries y Twilight han modificado drásticamente la figura de lo que solía ser un personaje tenebroso del que las personas huían porque era anormal y  sanguinario.

Incluso en películas recientes como Sombras Tenebrosas, se ve en el protagonista, Barnabas Collins, a un vampiro simpático que sufre como las personas mortales y que ama como cualquiera.

“La interpretación de Hollywood lo ha transformado en algo más humano. La humanidad del vampiro ha tocado fibras sensibles en las audiencias’’, aserveró Merticus.

La comercialización de esta imagen ha ido más allá de las pantallas y los libros, en Transilvania, la tierra de Drácula, hay diversos recorridos por la ciudad y por el castillo donde incluso narran partes del libro, que están ambientadas como tal.

Las compañías vampíricas de animación y actuación tampoco se quedaron atrás. La Sociedad de Drácula (Dracula Society) en Rumania se especializa en espectáculos turísticos, musicales y actorales.

“Es obvio que ante la explosión del gusto de la gente le sacarán jugo, por así decirlo,  para lucrar’’, afirmó Sánchez.

La asociación se encarga de realizar paseos, vender paquetes de libros especiales, todos relacionados con Drácula, y hasta articular torneos deportivos, como la Copa Drácula de futbol en Transilvania.

El director de la compañía es descendiente del hijo del mismo Vlad El Empalador, y por esto le pertenecen los derechos de marca sobre diversos negocios alrededor del símbolo vampírico.

‘‘A medida que la economía mundial continúe con la labor de mantener incertidumbre, el interés en los vampiros no desaparecerá”, dijo Merticus.

FUENTE: Excelsior

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